Desde hace tiempo llevo pensando en los paneles solares fotovoltaicos. Le doy vueltas a la forma de explotación actual, en forma de paneles, orientados o no hacia el sol. Personalmente me parece que son demasiado delicados y que necesitan una infraestructura demasiado grande para el rendimiento que ofrecen.
Además, comentando con gente, parece que la única utilidad hoy en día de estos paneles es la de “inversión” para al final acabar cobrando las subvenciones que Europa da, aunque no me voy a meter con ese tema, por lo menos no en este post.
En fin, sea como sea, yo seguía pensando en España: la tierra del sol. Y veo que la verdad es que por aquí la cosa podría ir bien, ya que las infraestructuras son buenas, y tenemos mucho mucho sol. Pero entonces, ¿dónde ponemos los paneles? ¿En tierras no cultivables? ¿En páramos deshabitados? Porque parece mejor explotar la tierra de forma agrícola que con paneles… Si no fuera así, se cambiarían tierras de cultivo por plantaciones solares, cosa que no sucede.
Y entonces, la verdad es que no sé ni como, surgió una idea: las carreteras. ¿Cuántos kilómetros de autopistas y carreteras tenemos? ¿Cuánto sol reciben a lo largo de año? Las infraestructuras están allá, no hay que irse lejos ni crear caminos para la explotación… Simplemente si tuviésemos un aditivo que provoque algo de tensión a partir del sol, y que sea compatible con la química de la carretera (alquitrán y todo tipo de sustancias químicas supongo)…
Buscando un poco por la web he visto que la idea de la “pintura solar” existe y tiene mucho eco, visto el número de entradas que aparecen en los buscadores sobre el tema. Básicamente se están estudiando ciertas nano-partículas para la producción de dichas pinturas.
El potencial de aplicar estas tecnologías a las carreteras es enorme: la superficie de un tramo de autopista de digamos 100 km de longitud expone más de 1km2 para la generación de energía. Supongamos que cada carril de autopista tiene 3m de ancho, si tenemos dos carriles por sentido, y dos sentidos, tenemos una anchura de 12 metros (sin contar el arcén). En 100 km tendríamos 100.000m · 12m = 1.200.000metros = 1.2 km2.
Además, el polvo y suciedad que puede acumularse en los paneles convencionales se soluciona con la propia circulación de vehículos. Las conducciones eléctricas podrían ir soterradas bajo la calzada…
Sé que esta idea es más ciencia ficción que realidad a día de hoy. Sin embargo, ¿quién sabe?, igual de esta manera los peajes acabarían siendo gratuitos.

¡Que buena idea! y si se consigue que los vehículos que van sobre ellas capten esa energía de alguna manera ya sería la bomba! ¿podría pensarse en una transmisión inductiva de la electricidad carretera-vehículo?
ResponderEliminarMe gusta eso de la transmisión de energía carretera - coche!
ResponderEliminarIncluso si la energía no viniera de la autopista, sino de otra fuente, sería una manera "sencilla" de recargar los coches eléctricos...