Atrás quedan los tiempos en que valerosos caballeros cruzaban los caminos a lomos de sus corceles. Eran tiempos duros, pero hoy se reviven con nostalgia, esa nostalgia que despierta la imaginación, en un mundo por descubrir, llenos de misterios y aventuras.
Hoy en día, sin embargo, nos encontramos con carreteras asfaltadas por las que nos apresuramos para no perder ni un segundo en el trayecto, expulsando hediondos gases que sabemos que nos perjudican a nosotros mismos.
Reviviendo estos pensamientos me he encontrado con una curiosa idea. Ahora que parece que las motos de trial están menos de moda, y lo que “molan” son los quads, no dejo de preguntarme por qué elegimos estos medios de transporte sobre el tradicional caballo.
Entiendo que si nos olvidamos de la parte animal del caballo (me refiero a la alimentación y excreción), el caballo también cumpliría con los requisitos de moverse por el campo, fuera de zonas asfaltadas, y proporcionar esas emociones fuertes que puede darte un acelerón o salto al final de una pendiente.
Sin embargo, el caballo todavía llega más allá, ya que no necesitas necesariamente un camino o sendero, y sobre todo, permite avanzar por terrenos irregulares de manera más fluida de lo que lo harían las ruedas de un ingenio a motor.
Y entonces surge la idea: ¿por qué no construir un medio de transporte con las ventajas de la locomoción animal? Tendríamos todas las ventajas del caballo, pero eliminando el problema del animal en sí.
No dudo de que sería posible construir un caballo mecánico a gasolina, que permitiera realizar maniobras parecidas a las que estos animales son capaces de hacer. Sin embargo, me parece que un proyecto así presenta demasiados problemas, sólo por el hecho de tratar de emular aspectos que quizá no serían necesarios para el objetivo propuesto: coordinación entre patas, equilibrio, fuerza propulsora, etc.
Según la eminente wikipedia, “El Segway Personal Transporter (Segway PT - trasportador personal) es un vehículo de transporte ligero giroscópico eléctrico de dos ruedas, con autobalanceo controlado por ordenador”.
¿Y si uniésemos estos dos conceptos en uno solo? Tendríamos un transporte ligero, con las ventajas del movimiento animal.
La idea sería una base de tipo hexápodo u octópodo, mas el ya conocido control del segway: esa barra horizontal que inclinándola hacemos avanzar el dispositivo.
Hoy en día, sin embargo, nos encontramos con carreteras asfaltadas por las que nos apresuramos para no perder ni un segundo en el trayecto, expulsando hediondos gases que sabemos que nos perjudican a nosotros mismos.
Reviviendo estos pensamientos me he encontrado con una curiosa idea. Ahora que parece que las motos de trial están menos de moda, y lo que “molan” son los quads, no dejo de preguntarme por qué elegimos estos medios de transporte sobre el tradicional caballo.
Entiendo que si nos olvidamos de la parte animal del caballo (me refiero a la alimentación y excreción), el caballo también cumpliría con los requisitos de moverse por el campo, fuera de zonas asfaltadas, y proporcionar esas emociones fuertes que puede darte un acelerón o salto al final de una pendiente.
Sin embargo, el caballo todavía llega más allá, ya que no necesitas necesariamente un camino o sendero, y sobre todo, permite avanzar por terrenos irregulares de manera más fluida de lo que lo harían las ruedas de un ingenio a motor.
Y entonces surge la idea: ¿por qué no construir un medio de transporte con las ventajas de la locomoción animal? Tendríamos todas las ventajas del caballo, pero eliminando el problema del animal en sí.
No dudo de que sería posible construir un caballo mecánico a gasolina, que permitiera realizar maniobras parecidas a las que estos animales son capaces de hacer. Sin embargo, me parece que un proyecto así presenta demasiados problemas, sólo por el hecho de tratar de emular aspectos que quizá no serían necesarios para el objetivo propuesto: coordinación entre patas, equilibrio, fuerza propulsora, etc.
Según la eminente wikipedia, “El Segway Personal Transporter (Segway PT - trasportador personal) es un vehículo de transporte ligero giroscópico eléctrico de dos ruedas, con autobalanceo controlado por ordenador”.
¿Y si uniésemos estos dos conceptos en uno solo? Tendríamos un transporte ligero, con las ventajas del movimiento animal.
La idea sería una base de tipo hexápodo u octópodo, mas el ya conocido control del segway: esa barra horizontal que inclinándola hacemos avanzar el dispositivo.
En la figura de la derecha podéis ver a qué me refiero. Esta imagen no es más que el resultado de jugar unos minutos con el paint, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. He unido dos imágenes de un hexápodo (bricogeek.com) y un segway (planetagadget.com).A partir de aquí podemos pensar sobre si es más práctico con patas largas o cortas, cuál será la velocidad máxima, si es necesario o no control sobre las patas, o si quizá sería mejor otra disposición para un deslizamiento más amable.
Me imagino ahora, paseando por los verdes prados, contemplando la naturaleza sin apenas perturbarla, avanzando con un simple balanceo de mi cuerpo, hasta llegar al mirador donde los sueños de ideas imposibles se convierten en realidades cotidianas.



